En los años setenta nace la segunda ola del feminismo mexicano, se constituye a través de reuniones privadas con un número reducido de mujeres que comparten sus experiencias cotidianas de marginalidad y opresión. A partir de esto consiguen visibilizar que sus experiencias personales no son solo eso, sino, que son practicas macrosociales, es el punto de partida para diseñar estrategias de superación.
Las participantes inauguran un modo de hacer política improvisando sobre la marcha.
No sólo debían enfrentarse a un patriarcalismo profundamente arraigado en nuestra cultura, sino, en general, a unas estructuras políticas extremadamente rígidas que prácticamente no dejaban espacio para canales de participación ciudadana alternativos a los que tradicionalmente manipulaba el Estado.
Por lo que reducierón sus acciones casi exclusivamente a la generación de conciencia feminista en ámbitos bien acotados (la academia o el arte universitario, por ejemplo) a partir de la participación en el pequeño grupo.
Debido a que la mayor parte de estas incipientes militantes feministas provenían de una cultura de izquierda, sus organizaciones sufrieron la influencia de una cultura política favorecedora de actitudes sectarias y posiciones mecanicistas. Este tipo de régimen interno contribuyó a la fragmentación y desagregación de los objetivos del movimiento.
Eran pocos los puntos de acuerdo respecto a las demandas feministas hacia la sociedad. Entre ellos, destacó la lucha por la despenalización del aborto, aunque poco a poco se fueron considerando como temas del movimiento, el combate a la violación y a las diversas formas de violencia sufridas por las mujeres.
Nace el Movimiento Nacional de Mujeres (MNM), surgido en 1973; Sus objetivos:
Estudiar el porqué de la subordinación jurídica política y social de la mujer, así como combatir la discriminación en las leyes y difundir la problemática femenina entre la sociedad y la despenalización del aborto. Sus logros más visibles: consigue que la Secretaría de Educación Pública tome a sus miembros como asesoras, para cambiar contenidos sexistas de los libros de texto gratuitos detectados y señalados por las propias feministas, muchas de sus integrantes laboran de manera individual en diversos medios de comunicación.
A finales de la década de los setenta consiguen establecer una relación novedosa con los partidos políticos de izquierda, en la medida que logran que la izquierda parlamentaria en la Cámara de Diputados presente a discusión una ley sobre la despenalización del aborto. Logrando mejoras considerables frente a los partidos de izquierda y, posteriormente, de centro.




